Un impacto duradero en México

December 10, 2020

El presidente de la Fundación MacArthur, John Palfrey, reflexiona sobre el legado de nuestro trabajo en México durante tres décadas.


 

Al final del 2020, la Fundación MacArthur concluirá su presencia en México y sus programas para apoyar a la sociedad civil en el país. Con esto cerraremos nuestra oficina en la Ciudad de México, la cual ha sido la base de nuestro trabajo en el país durante tres décadas.

Es para nosotros motivo de gran orgullo haber apoyado a las organizaciones de la sociedad civil en México, cuyos líderes han trabajado incansablemente para mejorar la situación de los derechos sexuales y reproductivos, el acceso a la justicia y a los derechos fundamentales, y la protección de las personas migrantes. Durante los últimos 35 años, las organizaciones de la sociedad civil han ayudado a visibilizar temas emergentes, a desarrollar propuestas de política pública sólidas, y a impulsar cambios de gran relevancia para la justicia social.

El trabajo de la Fundación en México se inició con un programa diseñado para identificar y apoyar a personas con trayectorias de liderazgo a través del Fondo para el Desarrollo del Liderazgo, el cuál operó hasta el 2001. Los primeros apoyos se enfocaron en temas de población y salud reproductiva: estas inversiones iniciales ayudaron a catalizar lo que se ha convertido en un poderoso movimiento feminista que expandió el respeto para los derechos reproductivos y sexuales, legalizó el aborto en dos estados, fortaleció la educación sexual, y comenzó a llevar la partería de regreso a los servicios de salud.

También apoyamos a las organizaciones en impulsar mejores protecciones a los derechos humanos: desde la amplia participación de la sociedad civil en la redacción del primer Plan Nacional de Derechos Humanos de México en el 2001, hasta la documentación, investigación, y litigio de casos en tribunales nacionales e internacionales; lo cual sentó precedentes jurídicos y permitió que las víctimas accedieran a la justicia. En migración, invertimos en organizaciones especializadas en la protección de los derechos de las personas migrantes y refugiadas. El apoyo de la Fundación permitió atender necesidades inmediatas de estas poblaciones y contribuyó a sentar las bases de sistemas trasnacionales de justicia.

Hace unos cinco años, en MacArthur empezamos a concentrar nuestra actividad hacia un número más pequeño de Grandes Apuestas (Big Bets). Nuestra intención ha sido concentrar los recursos de la Fundación para apostarle a cambios transformativos en áreas de profunda importancia. Eso implicó tomar varias decisiones difíciles, incluyendo concluir varios programas, tres de los cuales fueron esenciales para nuestro trabajo en México.

Al decidir terminar los programas y cerrar la oficina de México, tomamos la determinación de hacerlo de forma responsable: lanzamos una iniciativa de cierre en salud reproductiva, entregamos los últimos fondos a organizaciones que veníamos apoyando desde hace tiempo, y como un legado de la Fundación, creamos un nuevo fondo para la justicia social. Además, decidimos celebrar los avances creados por la sociedad civil en México durante los últimos 35 años con siete artículos de Perspectivas escritos por algunas de las organizaciones que apoyamos.

La decisión de terminar nuestro trabajo en México no diluye el impacto del enorme trabajo de las organizaciones que hemos acompañado durante estos años. Por la cercanía que mantienen con las personas a quienes sirven y representan, han logrado una participación ciudadana más profunda y diversa en la creación de políticas públicas relacionadas con los derechos humanos, la atención en salud reproductiva y sexual, y en la protección a las personas migrantes.

El cierre de nuestra oficina no significa que el trabajo de nuestros beneficiarios termina. Nos sentimos orgullosos de haber apoyado la creación de Acento, Acción Local, el legado de la Fundación en materia de derechos humanos y justicia social en México. Con nuestro compromiso de cinco años y 10 millones de dólares, Acento se posiciona para mejorar el acceso a los recursos de la filantropía para quienes operan a nivel local.

El primer grupo de copartes o beneficiarias de Acento—17 organizaciones de base en 12 estados—recibirán apoyo financiero y técnico a partir de enero 2021. Ellas trabajan para proteger el medio ambiente, prevenir la violencia contra las mujeres, encontrar a las personas desaparecidas, fortalecer los derechos de las mujeres afro-mexicanas, y convocar a las y los jóvenes a la participación cívica, entre otros temas. El apoyo estratégico de Acento permitirá a organizaciones pequeñas una mayor eficacia, y junto con el trabajo de organizaciones más grandes ayudará a robustecer el sector de la justicia social en México.

Estamos profundamente agradecidos y agradecidas con el personal de nuestra oficina en México, y con las organizaciones civiles por los avances que alcanzaron durante las últimas tres décadas. Han tocado incontables vidas en México con pasión y cuidado. Siempre serán parte de la comunidad MacArthur.