La organización Sin Fronteras, donataria de la Fundación MacArthur,  cumple en este 2016, 20 años de trabajo ininterrumpido en favor de la población migrante, refugiada, solicitante de asilo y sus familias. Los retos no han disminuido sino al contrario se han complejizado. 
 
Durante sus 20 años, Sin Fronteras ha promovido un mejoramiento sustancial en el trato a las personas migrantes y refugiadas, y ha influido en la creación de políticas de atención a esta población. La organización brinda asistencia humanitaria, servicios legales, atención psicosocial, y monitorea la situación de los derechos humanos de las personas en  centros de detención migratoria.
 
En los últimos cuatro años Sin Fronteras ha consolidado una relación estratégica con la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), gracias a la cual se han creado herramientas para que los impartidores de justicia tengan un mejor entendimiento de la legislación relacionada con la migración  y la protección internacional y así contribuir a un efectivo acceso a la justicia para esta población.
 
En su trayectoria, se han presentado diversos retos que han dificultado avanzar en la protección a los derechos humanos, en particular la vinculada a la población migrante, entre ellos los cambios en los organizaciones internacionales como el ACNUR y los cambios de gobierno. A pesar de ello, mediante alianzas con organizaciones de México y Centroamérica, Sin Fronteras ha tenido un impacto positivo e indeleble en la situación de los y las migrantes en México, incluyendo el hecho de que en México se retiró la internación sin documentos del código penal y finalmente se ha llegado a reconocer que "migrar no es un delito".