Semanas después de que la Casa Blanca anunció los nuevos programas de acción ejecutiva que permitirían a miles de inmigrantes indocumentados solicitar no ser deportados, el gobierno mexicano anunció su propio programa de legalización. Este programa entró en vigor en enero de este año y para realizar una solicitud, las personas deben presentar pruebas de que entraron al país antes del 9 de noviembre de 2012, no tener pendientes procesos o trámites migratorios, y no estar sujetos a procesos judiciales. Sin Fronteras, organización donataria de la Fundación, ha señalado que si bien un programa de regularización es necesario para ayudar a la gente a legalizar su estancia en el país, la forma en que está diseñado excluye a la gran mayoría de los migrantes en México y a los que más lo necesitan, es decir, a los migrantes centroamericanos de escasos recursos. La suma de las tarifas para entrar en el proceso asciende a 9,000 pesos. Además, esta tarifa no incluye un permiso de trabajo, el cual tiene un costo extra. Sin Fronteras y otras organizaciones que apoya la Fundación MacArthur están tratando de enviar el mensaje de que es un programa elitista que únicamente beneficiará a un grupo muy pequeño de extranjeros que desean permanecer en el país.

Leer el artículo de la BBC que cita a la organización Sin Fronteras