Sharon Bissell,  Directora de Mexico

En los años 90, el programa de Población y Salud Reproductiva de la Fundación MacArthur apoyó un cambio de paradigma trascendental: el del control de la población a los derechos de las mujeres. En los 2000, contribuyó a la disminución de las tasas de mortalidad materna. Hoy en México, estamos apoyando otro cambio importante en esos temas: elevar el modelo de atención de partería.

La partería es un modelo de intervención reducida, de bajo costo, y basado en evidencia. Responde a las necesidades de las mujeres y los bebés, respeta las identidades culturales y encarna la dignidad y el respeto. Y la partería tiene la capacidad de mejorar el acceso universal de las mujeres a la atención en salud reproductiva, garantizar el control sobre sus opciones reproductivas, y reducir la mortalidad materna.


Desde 2015, la Fundación ha invertido más de $17 millones de dólares en 35 organizaciones con más de 50 proyectos. 


Cuando comenzamos nuestra iniciativa de partería en 2015, estábamos respondiendo al hecho de que México incumplió su meta de reducir la mortalidad materna en un 75 por ciento, dentro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU. México no logró ese objetivo, en parte, porque se canalizaron demasiados partos al sistema hospitalario. Los hospitales están sobrecargados de partos normales y de bajo riesgo; y el sistema hospitalario perdió capacidad para casos más urgentes, así como otros servicios de atención primaria. Los impactos incluyen la falta de acceso a atención de calidad, el uso excesivo de intervenciones médicas, el aumento de las tasas de embarazo en adolescentes, la violencia obstétrica, y la tercera tasa más alta de cesáreas en el mundo.

La creciente frustración por la sobremedicalización del embarazo y parto impulsó a las organizaciones de la sociedad civil a proponer una solución. Enfrentaron el conocimiento limitado sobre la partería profesional en el sistema de salud y la población, y la casi nula información oficial. Nuestra línea de base de 2015 en el tema encontró tan solo 174 “parteras” en el sistema de salud público. En general, las personas estaban de alguna forma familiarizadas con la partería tradicional, indígena, rural o autodidacta, pero la idea de la partería a nivel universitario era ajena, estigmatizada, y en gran medida, mal entendida.

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© Getty Images

La teoría de cambio de nuestra iniciativa planteó que, si México pudiera desplegar parteras profesionales competentes en centros de salud, con el tiempo la calidad de la atención mejoraría, la mortalidad materna disminuiría, y el acceso a la atención de calidad en salud reproductiva se expandiría. También habría mayor equidad para las comunidades marginadas y vulnerables y una mayor eficiencia programática y financiera en el sistema de salud.

Desde 2015, la Fundación ha invertido más de $17 millones de dólares en 35 organizaciones con más de 50 proyectos. Las organizaciones incluyen desde pequeños grupos de base hasta agencias multilaterales, y juntos han logrado un avance significativo en mejorar el conocimiento y la legitimidad de la partería, la apertura de nuevos programas de capacitación, y la mejora de la prestación de servicios de partería. El trabajo colectivo de los diferentes proyectos busca llevar al país a un punto de inflexión en el que los planificadores y los profesionales de la salud reproductiva ya no pueden ignorar el hecho de que la partería es una parte esencial pero faltante en el sistema de salud.

Buscamos crear mayor impulso hacia un nuevo paradigma de salud que incluye la partería, mediante el fortalecimiento de las redes y el liderazgo, y la promoción de la legitimidad y la demanda. Nuestro reciente informe de avances, que compara resultados de 2018 con la línea de base de 2015, muestra que el reconocimiento a la partería aumentó y que el discurso comenzó a cambiar positivamente entre los profesionales de la salud reproductiva.

Hoy día, hay nuevos líderes en las secretarías de salud, en las universidades, entre profesionales de la salud, y en la sociedad civil tanto a nivel estatal como federal. Catorce de las 32 secretarías de salud estatales han hecho suyo el impulso de la partería. Cuatro estados tienen grupos de trabajo intersectoriales para promover la partería que incluyen a las autoridades estatales de educación, población y salud, junto con las organizaciones locales y las parteras. Las personas en posiciones influyentes recurren a la información que nuestras donatarias y socias desarrollaron para abogar por una mejor atención a través de la partería; por ejemplo, una investigación realizada por el Instituto Nacional de Salud Pública muestra que los partos atendidos por parte de parteras en México cuestan casi la mitad de lo que cuestan con los médicos.

Los avances para abrir más programas de formación en partería son impresionantes dada la complejidad y el corto tiempo que llevan los proyectos. Casi se ha duplicado el número de programas acreditados de capacitación en partería desde 2015, de siete a doce, y al menos otros tres se están alistando para abrir en 2019. La matrícula aumentó de 650 a 2,150 estudiantes por año. Una gran parte de este aumento se debe a ajustes importantes en la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia de la UNAM, que ajustó su currículo para reflejar mejor las competencias en partería. Cientos de seminarios, talleres, reuniones y un curso básico en línea han llegado a más de 6,000 autoridades y profesionales de la salud en diferentes estados del país.

La iniciativa también ha impulsado que las parteras sean ubicadas en centros de salud que realmente potencien su desempeño. En 2017, un proyecto de $ 1 millón de dólares apoyó a la Organización Panamericana de la Salud en el diseño de un concurso para las secretarías de salud a nivel estatal que ya estaban trabajando con el modelo de partería. El proyecto buscó involucrar directamente y empoderar a quienes están poniendo en práctica la partería en el sector salud dentro de su quehacer cotidiano. La Secretaría de Salud federal anunció el concurso en una reunión con las 32 secretarías de salud estatales, recibió 17 proyectos y seleccionó 10 para recibir capacitación, insumos y equipo, y compensación suplementaria a los salarios de las parteras. La implementación del modelo está mejorando. Los 36 sitios de integración del modelo de partería que se encontraron en nuestro reporte de avances en 2018 cumplen de manera más efectiva con los estándares del modelo que los 19 que se encontraron en la línea de base del 2015.

Ningún otro país en el mundo ha experimentado un impulso tan importante para la partería como lo ha hecho México en los últimos tres años. Aun así, siguen existiendo desafíos para garantizar la integración real y de calidad de las parteras en los equipos de atención médica, tales como los recortes presupuestarios, los contratos de trabajo a corto plazo, y la compleja dinámica del trabajo en equipo a nivel clínico.

Quienes buscan este cambio de paradigma hacia el modelo de partería tienen el reto de ampliar su propia comunidad y la de quienes las apoyan, y lograr una voz y una estrategia más unificadas. A pesar de los logros impresionantes en un corto período de tiempo, la legitimidad, la comprensión y el apoyo siguen siendo desiguales. Incluso cuando las parteras están trabajando en los centros de salud, hay lagunas administrativas que les impiden ejercer plenamente su profesión. Están sobrecalificadas, mal pagadas y son vulnerables a los recortes presupuestarios. Están sujetas a discriminación de género, cultural, y laboral.

Es un hecho que el avance hacia este cambio de paradigma es más fuerte que nunca. Los líderes estatales manifiestan que, para garantizar la continuidad de los esfuerzos locales, es imperativo contar con una mayor contundencia desde el nivel federal, la inclusión del modelo en los Planes Nacionales de Desarrollo y de Salud, y suficientes recursos en los presupuestos federales y estatales. La partería puede ayudar a reducir el gasto público y los costos directos para las mujeres y sus familias.

Desde la Fundación MacArthur, tenemos el privilegio de apoyar a quienes están buscando cambiar para bien el sistema mexicano de salud, desde quienes están en las organizaciones de salud y derechos de las mujeres, las autoridades nacionales y estatales,  los prestadores de servicios, hasta las agencias multilaterales, las y los estudiantes de partería y las parteras mismas, para forjar el camino hacia el acceso universal a servicios de salud reproductiva de alta calidad para todas las mujeres en México.

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