Preservando evidencia de las desapariciones

August 27, 2020

 

El Repositorio de Documentación sobre Desapariciones en México guardará evidencia sobre los casos de desaparición forzada en apoyo a las familias de las víctimas y para mejorar las investigaciones a las violaciones de los derechos humanos.


 

Cuando se trata de preservar la evidencia de más de 60,000 personas que han desaparecido en México desde 2006, el propósito de Felipe Sánchez Nájera es simple.

"Nuestro objetivo es que cada voz sea escuchada", dijo Sánchez Nájera, director del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana (Ibero) en la Ciudad de México. "Quizá hayan dibujos u otros procesos de memoria que tradicionalmente podrían no formar parte de la evidencia documentada, pero queremos recopilar y salvaguardar la más amplia gama de información disponible.”

La Ibero se ha unido a El Colegio de México, al Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y al Center for Research Libraries (Centro para Bibliotecas de Investigación), con sede en Chicago, para crear un lugar seguro para los documentos y la evidencia relacionada con la desaparición de decenas de miles de personas durante los 14 años de la guerra contra el narcotráfico en el país.

Conocido como el Repositorio de Documentación sobre Desapariciones en México, o RDDM, el proyecto es un esfuerzo para contribuir a la memoria histórica, y encontrar la verdad y la justicia. La iniciativa se basa en la recopilación de datos y la experiencia de agencias gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil e instituciones académicas.

 

tall building with ornate designs on exterior

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se ha unido a otras tres instituciones para crear un sitio seguro de almacenamiento de documentos y pruebas relacionadas con las desapariciones de decenas de miles de mexicanos durante la guerra nacional contra el narcotráfico.

 

La preservación y acceso a la evidencia de los derechos humanos es parte de un esfuerzo más amplio para mejorar significativamente la tasa estimada del 2% de enjuiciamiento por asesinatos y desapariciones en México.

El RDDM también pretende servir como un recurso valioso para las organizaciones de la sociedad civil y los colectivos de familiares de personas desaparecidas, quienes a menudo reciben poco apoyo de las autoridades.

"Las investigaciones están completamente corrompidas y fracturadas en México", comentó Blanca Martínez, directora del Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios, en el estado de Coahuila, ubicado al norte de México, el cual ayuda a las y los familiares que buscan a sus seres queridos desaparecidos. "La única forma de investigar una desaparición es a través de la familia.”

Para apoyar los esfuerzos de investigación, el RDDM recopilará informes gubernamentales y no gubernamentales, la legislación en la materia, fallos de la Corte, cobertura de la prensa, estudios académicos, bases de datos, mapas, entrevistas, reportes sobre la libertad de información e informes de grupos locales de derechos humanos y familiares. Estos elementos se presentarán través de documentos, fotografías, materiales audiovisuales y publicaciones en redes sociales.

Además de su infraestructura de almacenamiento digital, el RDDM creará un portal público para buscar y recuperar información.

Desde sus inicios, el RDDM surgió de las discusiones entre universidades, grupos de la sociedad civil y periodistas, sobre cómo preservar de mejor manera la evidencia de las violaciones a los derechos humanos en México, un primer paso clave para abordar la magnitud de la crisis de derechos humanos en el país.

Esfuerzos anteriores similares por parte de los colaboradores principales del proyecto incluyen los Archivos del Autoritarismo Mexicano, un sitio de almacenamiento digital de datos de las agencias mexicanas de inteligencia, relacionadas con la llamada "Guerra Sucia” de las décadas de los 60 y 70.

 

Izquierda: Un equipo de búsqueda trabaja cerca de la región de La Laguna en Torreón, Coahuila; Derecha: Un equipo de búsqueda se reúne a lo largo de una carretera cerca de la región de La Laguna en Torreón, Coahuila.

 

Un aprendizaje de ese proyecto —que políticos mexicanos restringieron ante la preocupación de que revelaría evidencia incriminatoria de funcionarios prominentes—, es la importancia de la independencia del RDDM, dijo Aurora Gómez-Galvarriato, directora del Archivo General de la Nación entre 2009 a 2013 y ahora participante en el RDDM por parte del Colegio de México.

Otros proyectos anteriores importantes para el RDDM incluyen el Observatorio sobre Desaparición Forzada e Impunidad, para el cual la UNAM, FLACSO México, la Universidad de Oxford y la University of Minnesota reunieron documentación de las desapariciones con socios locales de varios estados mexicanos. También está un estudio de hallazgos de fosas clandestinas en México, desarrollado por la Universidad Iberoamericana junto a Artículo 19 y la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos.

Un reto significativo será encontrar formas que permitan acceder a la información a investigadores, periodistas y otras personas, al tiempo de salvaguardar el material sensible o confidencial.

"Sabemos que pueden haber muchas preocupaciones sobre la seguridad y protección de la información y la necesidad de proteger la confidencialidad", comentó James Simon, quien coordina la participación al respecto del Centro para Bibliotecas de Investigación. "Estamos comenzando a analizar y equilibrar las necesidades para lograr que la información sea accesible versus la privacidad y la seguridad”.

 

Las familias de personas desaparecidas se reúnen en el panteón La Paz para crear más presión para las exhumaciones.

 

Para lograr este equilibrio, el RDDM puede hacer que cierta información sea completamente anónima y limitar el acceso a algunos datos. Además, se almacenará una copia de seguridad de la base de datos fuera de México para evitar la censura o la eliminación.

Los creadores del Repositorio consideran que este será invaluable para detectar patrones de desapariciones y otras evidencias indirectas, información relacionada al contexto que puede pasar desapercibida cuando se analizan casos individuales.

"Cuando una persona desaparece, sus seres queridos no saben qué le sucedió a la persona. Simplemente, de repente, ellos no están,” dijo Karina Ansolabehere, investigadora de derechos humanos del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. "Uno de los principales problemas que tenemos que resolver es por qué la persona desapareció y quiénes son los perpetradores, y aquí es donde la evidencia indirecta es muy, muy útil.”

El proyecto apunta a invitar a otras instituciones en todo México para incrementar la base de datos del Repositorio. Esto podría ayudar en la identificación de patrones en las desapariciones y demostrar vínculos entre casos individuales, que a menudo son elementos cruciales para resolver estos crímenes.

 

Mujeres en Chihuahua participan en una marcha para llamar la atención a la desaparición de más de 70,000 mexicanos.


Las redes institucionales también podrían facilitar la construcción de relaciones entre el RDDM y grupos de base, para que las y los parientes de las personas desaparecidas puedan considerar si resguardan su información en el repositorio.

"La participación de otras bibliotecas también será útil para construir confianza y credibilidad con estas organizaciones comunitarias para que se sientan cómodas al confiar su información y evidencias a este proyecto", destacó Micaela Chávez, directora de la biblioteca de El Colegio de México.

Si bien los datos que recopila el RDDM proporcionarán evidencia confiable para los casos actuales, el objetivo a largo plazo es preservar la información que podría respaldar el trabajo de una futura comisión de la verdad o un tribunal internacional.

“Es una documentación de uno de estos episodios complicados en la historia, que no sabemos realmente cuándo terminará", dijo Gómez-Galvarriato, profesora e investigadora en El Colegio de México. “Esto se convertirá en parte de la historia de México y también de América Latina y de la humanidad”.

 


En 2019, la Fundación MacArthur destinó$15 millones de dólares para apoyar a la sociedad civil de México y los esfuerzos continuos para proteger los derechos humanos y mejorar la calidad de las investigaciones delictivas, incluido el trabajo inicial en el RDDM.