Tlapa, Guerrero, Mex. -  En México se está regresando a la tradición centenaria de la partería. En estos días la mayoría de los bebés en México nacen en hospitales, sin embargo esto no significa que se haya reducido el número de muertes maternas.  Funcionarios de Salud están apostando por un nuevo tipo de partera que tenga formación en un entorno clínico, lo cual quizá sea una solución. En Guerrero, estado al sur de la República Mexicana, se abrió una escuela de partería en agosto.

En un aula de la escuela, 27 mujeres jóvenes se sientan con la espalda recta en pequeños escritorios y responden, a coro, a las preguntas de sus maestros. Sus caras redondas y pelo negro y espeso son típicos de esta región, que es mayoritariamente indígena. Muchas son las descendientes de parteras de mayor edad- son las hijas, nietas o sobrinas de las parteras tradicionales. En México, esta es la primera escuela pública de partería que cuenta con apoyo del gobierno y estas mujeres forman la primera generación de estudiantes.
 
América Madrid Simón, una chica tímida de 21 años de edad, que se sienta en la última fila del salón. "Cuando le dije a otras personas que estaba estudiando obstetricia, se rieron de mí", comentó. "Me dijeron que eso era ¡para las abuelas!”.
 
El sistema público de salud de México ha llevado cada vez a más mujeres a dar a luz en hospitales, esta situación creó el estigma de que la partería está pasada de moda y no tiene lugar en la medicina moderna. Como resultado, las parteras tradicionales atienden cada día menos partos. Esta no ha sido una buena estrategia.
 
"En mi pueblo hay una pequeña clínica que no tiene enfermeras ni médicos", dijo Madrid. "Para llegar al hospital tenemos que caminar una hora y media para llegar a la carretera más cercana”.
 
En otro pueblo, a 30 minutos de la ciudad de Tlapa, la situación es similar. Tlatquiltzingo se esconde en las curvas de las montañas de Guerrero, el camino no tiene pavimento y es susceptible a las inundaciones en temporada de lluvias. Las cabras y los cerdos recorren libremente los caminos de tierra. La gente trabaja en el campo y hablar náhuatl, su lengua materna. La mayoría de los bebes nacieron en este escenario.
 
Los recién nacidos fueron recibidos por mujeres como Marcina Martínez, la partera del pueblo de Tlatquiltzingo. Marcina dio a luz a su primer par de gemelos hace casi 30 años. Hoy gran parte de su trabajo son visitas a domicilio, antes y después de que nazca el bebé. La mayoría de las mujeres en trabajo de parto acuden hospital. Pero en caso de emergencia, la deficiente infraestructura del lugar hace que sea extremadamente difícil llegar allí. Incluso quienes logran llegar a tiempo no tienen garantía de que recibirán una atención óptima, de acuerdo con los comentarios de Guadalupe Mainero, Directora de la nueva Escuela de Partería en Guerrero.
 
"Lo que está pasando ahora en México es que la mayoría de los hospitales están sobresaturados y eso es un gran problema", dijo Mainero.
Los médicos están abrumados por el número de partos naturales, algunos de los cuales ocurren en casa. Esta situación les deja menos tiempo para ocuparse de partos de alto riesgo. La tasa de mortalidad materna en México se ha mantenido en alrededor de 50 por cada 100,000 mujeres durante los últimos siete años, según la Organización Mundial de la Salud. Por el contrario, la tasa de mortalidad materna en los Estados Unidos es de 21 por 100,000 mujeres. En las regiones rurales del sur de México la muerte materna es de casi el doble del promedio nacional.
 
Es aquí en donde la escuela de parteras puede ayudar. El plan de estudios une los conocimientos de las parteras tradicionales con la medicina moderna. Ellas aprenden artes antiguas como masajear vientres con chales largos al mismo tiempo que estudian ginecología, obstetricia y enfermería básica. Después de 4 años, cuando se gradúen, tendrán una licencia y estarán capacitadas para trabajar en los hospitales urbanos y en clínicas rurales.
 
Según el Dr. Dylis Walker, obstetra estadounidense que ha realizado una amplia investigación en México, el sistema público de salud de México no está preparado para aceptar estas nuevas parteras profesionales.
 
"Hay una enorme resistencia a la idea de que una partera profesional pueda trabajar de forma independiente y en el mismo entorno que un médico", dijo. "Si nos fijamos en los estados en los que las parteras profesionales están trabajando, hay un período de transición y ajuste en el que hay un poco de fricción y conflicto. Al final, llegan al punto en donde existe una relación muy beneficiosa para las mujeres y sus bebés”.
 
Actualmente, las parteras profesionales que trabajan en México son egresadas de una escuela privada de San Miguel de Allende, Guanajuato. En 2011, el gobierno federal aprobó una ley que reconoce a las parteras como parte del sistema público de salud. Hoy, siete de los 31 estados de México y el Distrito Federal emplean parteras en clínicas y hospitales.
 
La Reforma a nivel nacional es un largo camino por recorrer. Pero las estudiantes de Guerrero no se rendirán fácilmente. Ellas saben mejor que nadie las dificultades que enfrentan sus comunidades y cómo pueden ayudar. De esta manera perdurarán las tradiciones que fueron empleadas hace mucho tiempo.
 

Este artículo es una traducción libre al español del artículo: http://www.wbur.org/npr/168629259/mexico-aims-to-save-babies-and-moms-with-modern-midwifery